Vegetación ruderal y espontánea en zonas ajardinadas: Ejemplo de su importancia para el fomento de la biodiversidad.

Localización

1. Césped 2. Vegetación ruderal 3. Vegetación arbustiva.

Como podemos ver en la foto, aumentar la complejidad estructural de los céspedes o prados con la presencia de rodales arbustivos, favorece que puedan ser utilizados como lugares de alimentación, de refugio y de reproducción para la fauna silvestre.

1. Césped

Los céspedes son concebidos como espacios para el ocio y, por lo tanto, están sometidos a una fuerte presión ciudadana que requiere de importantes esfuerzos para su mantenimiento. Este mantenimiento intenso hace que los céspedes sean espacios de poco interés faunístico, aunque hay que decir que especies de pájaros generalistas como la paloma torcaz (“tudó”), el mirlo (“merla”) o la lavandera blanca (“cuereta blanca”), entre otros, suelen buscar alimentos en ellos. Pese a las siegas periódicas a las que están sometidos los céspedes de clima templado y los de clima cálido, siempre que los niveles de mantenimiento asociados lo permitan y se observe la presencia de especies vegetales de floración interesante, constituye una buena medida de gestión en favor de la biodiversidad retrasar la primera siega primaveral para respetar la floración y permitir que los insectos puedan disponer de néctar y polen lo antes posible.

 

Las alturas de corte altas permiten respetar la floración de especies como la margarita (Bellis perennis), “margaridoia” en catalán , como aparece en las imágenes, de porte bajo y muy interesante por su floración rica en néctar y polen, muy usada en céspedes por su valor decorativo y resistencia a la siega.

Unas alturas de corte altas permiten, también, mantener cierta humedad del césped/prado, lo que beneficia la fauna invertebrada y reduce, al mismo tiempo, la frecuencia de riego.

2. Vegetación ruderal

La vegetación ruderal está formada por un conjunto de especies herbáceas que aparecen de forma oportunista en suelos alterados como consecuencia de mo­vimientos del suelo, incendios, solares abandonados y otras causas. En térmi­nos ecológicos, estas especies herbáceas presentan una estrategia reproducti­va oportunista o también denominada estrategia R. Son plantas dotadas de un elevado potencial reproductivo que les permite ser las primeras en colonizar los espacios que han sufrido alguna alteración, gracias a la elevada producción de semillas durante su ciclo anual. Son, por lo tanto, especies propias de las prime­ras fases de colonización.

En cualquier caso, para la fauna, este tipo de vegetación ruderal es de vital im­portancia, ya que muchos insectos y también pájaros se alimentan de esta direc­tamente. A continuación mostraré algunos de los muchos ejemplos que demuestran que las plantas ruderales tienen una función de primer orden en relación con la biodiversidad.

Soy el primero que opina que la flora ruderal/espontánea en los parques y jardines tiene un impacto estético negativo, pero con una buena gestión puede ser incluso atractiva (especialmente en floración) como en este caso, donde ocupa un lugar entre el césped y la vegetación arbustiva.

Especies presentes:

Mercurialis annua (“mercurial” en castellano, “melcoratge” en catalán):

Planta interesante por ser el alimento de insectos polinizadores.

1. Sonchus tenerrimus 2. Malva sylvestris

Sonchus tenerrimus (“carraja menuda” en castellano, “lletsó” en catalán):

Esta especie atrae mariposas con el néctar de sus flores y sirve de alimento para polinizadores.

Malva sylvestris (“malva”):

Importante por el néctar de sus flores, es la planta nutricia de la vanesa de los cardos (mariposa) y también sirve de alimento de insectos polinizadores.

 

3. Vegetación arbustiva

Se recomienda, también, potenciar el estrato arbustivo en la periferia de par­ques y jardines como lugares de alimentación y refugio, y como conectores de zonas verdes, utilizando especies de elevado valor ecológico y quizás menos es­téticas.

Merece especial atención el caso de las zarzas, a menudo poco valoradas y víctimas de las tareas de mantenimiento, pero muy interesantes porque producen frutos y ofrecen refugio a insectos e invertebrados, en general, a pájaros propios del sotobosque y a mamíferos como el erizo europeo (“eriçó comu”). Potenciar la presencia en áreas verdes de especies como la zarza (“esbarzer”) es trabajar en favor de una mejor estructura del mosaico paisajístico, garantizando, al mismo tiempo, refugio y alimentación para muchos grupos faunísticos.

Podemos nombrar diferentes cualidades de la especie Rubus ulmifolius (“zarza” en castellano, “esbarzer” en catalán):

  • Atrae a las abejas.
  • Permite la nidificación y alimentación de diferentes especies de pájaros.
  • Es utilizada como refugio de fauna por diferentes grupos faunísticos (invertebrados y vertebrados).
  • Planta autóctona de interés por su floración y sus frutos.
  • Interesante por su néctar y es la planta nutricia de la náyade (mariposa).

 

Fuente: “Buenas prácticas de jardinería en barcelona: Conservar y mejorar la biodiversidad“.

Fotografías y edición: Floraornamentaldebarcelona.